lunes, 3 de mayo de 2010

¿Mito y/o Logos?


En un principio muy lejano, los griegos no tenían una cultura del pasado. No tenían como explicarse, en su afán por saber la verdad de las cosas característico de ellos, este mundo, su naturaleza y la proveniencia de los seres humanos.  Claramente, si es que no existían las herramientas adecuadas para pensar en todo esto, no les quedaba otra que “inventar” las interrogantes a sus preguntas. Así el mito se coló entre ellos rápidamente. Sin embargo, el intercambio de mitos producto de la Helenización por la que pasaron, les hizo tener una duda y nueva interrogante. Se cuestionaron por qué sus mitos eran distintos generándose “espacios” vacíos en sus pensamientos. Ahí nace el acto de pensar más allá, de razonar, del Logos, la filosofía griega del razonamiento. Pero: ¿Hoy en día, vivimos en una sociedad del Mito o del Logo?, más profundo todavía, ¿o en ambos?

 La respuesta nos parece simple; en ambos. A veces mito (por ejemplo: al rezar. Nadie explica científicamente la existencia de uno o más Dioses) y a veces Logos ("Para mi mente matemática, sólo los números hacen que sea perfectamente racional la existencia de seres extraterrestres….Stephen Hawkings”¹). Los creyentes en un D-s, grupo en el cuál me incluyo, ¿acaso vivimos en mito? ¡Pero si yo también necesito explicaciones racionales para la ejecución de muchos ámbitos en la vida cotidiana! En este grupo, del cual la mayoría del mundo es parte (incluso científicos e historiadores puros), ¿somos todos hipócritas que no tenemos definidos en qué vivimos y qué es lo que explica nuestra existencia? Definitivamente creo que no. Nuestra primera pregunta se nos torna un poco más complicada de lo que parecía a simple vista. Ahora hay que explicarse como se “cohesionan” mito y Logos.

 Albert Einstein, el más importante científico y pensador del último siglo, decía "Yo creo en el Dios que se revela en la armonía ordenada de lo que existe, no en el Dios que se involucra él mismo con los destinos y acciones de los seres humanos."². Esto justo después de descubrir su famosa teoría de la relatividad. Esto nos demuestra y me hace seguir pensando mi teoría de que si es que hasta los más grandes científicos de la historia llegaron a darse cuenta de que el mito y el Logos por necesidad tienen que existir y complementarse mutuamente, debe haber una clara mezcla entre estos dos conceptos. Aún así, todavía existen (que con el tiempo dejarán de existir o disminuirán notablemente creo yo) aquellas personas que sólo creen en uno de los dos grupos solamente. Estas personas tienen claro sus pensamientos, pero no cabe duda de que si ellos se dispusieran ampliar sus conocimientos y ojos críticos al mundo, se darían cuenta de que no existen tales conceptos por si solos. De aquí que vemos que mito y Logos son conceptos totalmente asociables.

 Los griegos desde el siglo VIII aC en adelante comenzaron a desintegrar los mitos y a aplicar el Logos en sus vidas enseñándoles este último a sus hijos en desprecio a los mitos como explicación de la naturaleza. Lo que ocurre desde ese entonces hasta hoy, es sin duda alguna, una repuesta o perfeccionamiento para nuestras mentes hambrientas por saber la verdad completa de la realidad, y que, como sigo pensando, es la unión entre estos dos maravillosos conceptos griegos: Mito + Logos.

 

¹ http://www.latercera.com/contenido/659_254382_9.shtml

 

² http://www.godandscience.org/apologetics/einstein-es.html

“La coexistencia fundamental del Mito junto al Logos”

¿Existiría hoy el Logos sin el Mito?, A simple vista diríamos con franqueza “Claro que no”.

Para que una mariposa surja, primero debe haber una oruga, para que crezca una manzana primero tuvo que existir una semilla, y es así como mucha gente cree que pasa con el Mito y sucesivamente con el Logos.

Sabemos que Primero hay una concepción arbitraria de coherencia lógica, caótica e irregular de los acontecimientos (MITO)  y luego ideas menos abstractas y más científicas (LOGO).

Siempre me ha gustado imaginar la vida en mil años más. ¿Acaso el logo quedará como el pasado y surgirá otra manera de pensar más avanzada o mas “correcta” incluso?

Para poder si quiera pensar en un futuro, analicemos primero la “sucesión del Mito al Logos”.

Se dice que el Logo terminó reemplazando al Mito o mejor dicho que hubo un paso del Mito al Logos. ¿Será esto verdad? ¿Podría ser la relación de “oruga-mariposa” o “semilla- manzana” comparada con la relación “Mito-Logos”?

Si uno habla de que se pasó del Mito al Logos, esto implica que haya habido una clara superación al Mito por parte de la Filosofía.

Me gustaría primero citar a Françoise Giroud para poder introducir la idea que se va a plantear posteriormente. ¹ “Nothing is more difficult than competing with a Myth”.

Si bien es cierto, que hay un cambio de mentalidad en la nueva forma de explicación, también es correcto decir, que la Filosofía no consideró la eliminación del mito, ya que ambas creencias han convivido durante mucho tiempo.

Por más que los “tipos de Mitos” han ido cambiando y modificándose, es decir, que ya muchas culturas no creen en distintos dioses o fuerzas, no se puede desmentir que existen otros mitos que tenemos inculcados en nuestra mentalidad y creencias.

Pero tenemos que tener algo en cuenta, no porque algo evolucione tiene que quedar en el pasado, si no que va progresando tanto añadiendo como dejando atrás ciertas características. ² “Myth is, after all, the never-ending story”.

 Sin embargo, hay que recordar astutamente que las primeras formas de explicación filosóficas (Logos) mantuvieron muchas características y cualidades propias del mito, entonces con esto se puede llegar a decir que por más que el logos se incorporó en el fluir de conciencia de los individuos desde cierto punto lógico, y que así mismo muchos elementos del mito permanecieron. ¿Pero, “cuánto” del Mito quedó? ¿Se logró juntar de alguna manera el Logos con el Mito? ¿Con cuál de los dos “funcionamos” hoy en día? ¿Se introdujo una pequeña parte del Mito en el Logos? ¿O acaso estos funcionan a la par?

Podríamos separar al Mito y relacionarlo con la imaginación y abstracción, y referirnos al Logos adjudicándole características como la ciencia, las letras y la razón. Estas dos categorías que acabamos de creer suenan totalmente inconciliables pero por más que no nos podamos par cuenta, tenemos a ambas inculcadas dentro de nosotros mismos esencialmente.

No es posible, o no es sano que el ser humano viva de un modo absolutamente racional, pero por otra parte tampoco se puede vivir entregado a “cuentos y fantasías”.

 En realidad, el hombre reparte su tiempo reparte su tiempo y esfuerzo entre estas dos componentes, que además se necesitan mutuamente. El Mito incluye siempre cierta coherencia lógica o “antropológica”, y el Logos, igualmente, incluye siempre ciertos conceptos que la aproximan a la exactitud y a la ciencia.

 Mito y Logos se necesitan, y en cierto modo se conllevan mutuamente, y son dos componentes esenciales del ser humano. No hay ciencia sin mito, ni mito que no incluya cierta forma de conocimiento.

 Entonces podríamos sintetizar que la relación de la oruga a la mariposa y de la semilla a la manzana esta pésimamente mal planteada. Ese sería un típico ejemplo dado por una persona que opina sin buenas fuentes, es decir, una persona inculta.

Una mejor comparación para la coexistencia del mito con el logos es por ejemplo una planta y su riego. Es imposible que la planta crezca sin ser regada, y si uno riega pero no tiene planta es totalmente inútil de la misma manera.

 Para sintetizar podemos decir que, es totalmente inútil e ilógico tener una si no existe la otra, porque no van a subsistir por si solas.

 Pero, si es que uno riega la planta, la planta crece y se fortifica.

 Tal como pasa con el Logos y el Mito, al juntar estos dos conceptos, estos forman un crecer de conciencia en los humanos y van dando una estructura a los puntos de vista de esta época y van fortaleciendo y enriqueciendo el saber de nuestra Cultura.

Esto se puede mostrar fácilmente al exhibir como idea las ideas anteriores de la destrucción de la Capa de Ozono, del próximo desabastecimiento de energía etc. Estos son mitos también, puede que estos no suenen parecidos a los de Grecia Antigua, pero sin embargo, forman  de la misma manera parte de la mitología.

Si nos quedamos con solamente el mito no sabríamos que en realidad con el 1,1% del territorio español se puede abastecer todas nuestras necesidades energéticas.

Es por eso que no se debe confundir que haber surgido antes es menos importante que haber surgido después, y viceversa, tampoco se puede decir que haber surgido después es más importante, ya que este aclaró y fortificó las ideas para así “arreglar la situación” (fortificación de la planta).

 Es por eso, que se dice que el Logos llego para aclarar un poco más la sabiduría y las creencias del hombre, pero no se instauró para suprimir al Mito.

 Aquí no se trata de quién llegó estuvo primero el huevo o la gallina, se trata de cómo lidian a la par durante el día a día para ir creando un espectro más amplio en la mentalidad y de las creencias particulares de cada individuo.

Aunque no creo que se añada un tercer elemento a esta visión del mundo (Mito & Logos), en este minuto se nos es imposible saber que pasará en el futuro, solamente podemos apostar e imaginar vagas ideas de las cuales las próximas generaciones se reirán tremendamente.

 

¹  Nothing is more difficult than competing with a myth”.

Traducción: “Nada es más difícil que competir con un Mito”
Autora: Françoise Giroud  (Periodista, Guionista, Escritora y Ministra del gobierno Francés)

 ²  “Myth is, after all, the never-ending story”.

Traducción: “El Mito es, después de todo, la historia sin final”

Autora: Joan D. Vinge (Escritora con post-grado en Antropología)

 

¿Fue algo positivo el cambio de mito a logos para la humanidad?


A lo largo de la historia de la humanidad se puede apreciar que desde las más pequeñas hasta las mas grandes civilizaciones como las pristinas y el mundo griego hay una “presencia” de dioses en su cultura. A pesar de que cada civilización contaba con una doctrina peculiar aún así todas basaban sus creencias a través de sus dioses.

 Hoy en día existen muchas religiones, tantas que no me alcanzaría el tiempo y conocimiento para mencionar a todas, algunas monoteístas otras politeístas, pero no importa cuantas puedan hallarse todas o por lo menos la mayoría tendrán dentro de su dogma “un ser o seres superiores”. ¿Por qué es que los seres humanos tenemos que aferrarnos a algo para vivir? (excepto los ateos que sinceramente no se cuales son sus ideales).

 Desde que el hombre desarrolla algún nivel aunque sea básico e ingenuo de curiosidad por su alrededor y comienza a preguntarse por qué la tierra gira en torno a su eje o qué son y de dónde provienen esas minúsculas lucesitas del cielo que brillan de noche, el ser humano busca respuestas e intenta explicar su origen a través de seres o fuerzas superiores que los rodean.

 Así es como surgen los mitos, historias que intentan satisfacer mentes hambrientas de explicaciones y saturadas de curiosidad. 

  “En previsión de posibles sorpresas y para asegurar su existencia, creen que todo lo que les rodea implica una alusión o hace referencia a una fuerza más potente y exterior al mundo, que, no obstante, se manifiesta, directa o indirectamente, en los acontecimientos cruciales o sorprendentes de la vida humana.....El hombre puede a pelar a ellas y a sus decisiones para explicarse el curso de los hechos”. 

 En el tiempo que los mitos aún conservaban su total verosimilitud, lo mejor conocido para los humanos era todo que ver con el “hombre” y por eso es que todo lo ven y lo interpretan de acuerdo a sus emociones y así antropomorfizan el mundo. Un segmento del texto “Myth” en la enciclopedia Inglesa hace alusión que si los animales tuvieran que originar sus dioses, y tuvieran algunas capacidades humanas como dibujar, estos dibujarían sus dioses con forma de animales y les entregarían rasgos provenientes de ellos. 

 En los seres humanos la imaginación predominaba en sus mentes que la razón. Todo lo proyectaban a través de los sentimientos y sus características humanas. El océano, la alegría, el amor etc. son todas manifestaciones que poseen rasgos humanos, aunque obviamente le adjudican “poderes” sobrenaturales y así explicar el origen de la naturaleza y su comportamiento. Se puede decir que los mitos eran en ese momento relatos populares que surgen de los mismos dioses que los humanos van fabricando. Estos tienen características que los hacen ser inconfundibles; son producto de la imaginación de los humanos y no se basan en una explicación racional, se transmiten por tradición y poseen carácter antropomórfico. 

 Sin embargo, a pesar de todas estas características que poseen, emerge la “actitud racional” en las mentes griegas, siglo VII a.c en Grecia. Esto se manifiesta cuando comienzan a brotar “huecos” que desintegran la credibilidad de sus explicaciones. La racionalidad aparece en este episodio como un modo de completación para aquellos “huecos”. ¿A qué nos referimos cuando mencionamos que llega una “actitud racional”?. En los filósofos griegos aparece la necesidad de comprender realmente como suceden las cosas sin asociarlas a fuerzas extramundanas. Para esto, los griegos emplean una nueva forma de pensar, una nueva forma de comprender al mundo, una cosmovisión. Esto es; la razón. 

 En Asia Menor los primeros pensadores griegos no se limitan ya a aceptar la versión mítica del mundo, sino que mediante argumentos racionales buscan el fundamento último de la realidad. 

 En el preciso instante que este sentimiento penetra las mentes filósofas griegas (la necesidad de descubrir que el mundo surge a través de leyes), es cuando el Logos reemplaza a los mitos para alimentar a las ya mencionadas anteriormente “hambrientas mentes humanas”.

 Logos se puede interpretar de muchas formas; habla, discurso, concepto, palabra y conocimiento, pero el término que mejor puede interpretar el Logos es la razón.

 El mito fue originado a partir de sentidos, apariencia e imaginación mientras que el Logos surgió de mentes capaces de incorporar un conocimiento perfecto de las ciencias, realidad y racionalidad.

 El traspaso de mito a logos es para muchos un concepto resumido de la filosofía, esto quiere decir que cuando despierta la intensa necesidad por conocer un mundo más allá de la imaginación en las mentes griegas, los filósofos adecuan dos principios fundamentales para discernir el concepto de Logos: el mundo es racional, en el mundo hay un logos y los humanos tenemos la capacidad de comprender la realidad y nuestro comportamiento a través de un Logos. Cuando los griegos ya son capaces de dominar estos dos principios, el Logos reemplaza por completo a los mitos.

 Ahora bien, ya que comprendemos y dominamos mejor el concepto de la aparición del mito y su reemplazo por el Logos se puede hacer referencia a una interesante pregunta, ¿fue algo positivo el cambio de mito a logos?. Primeramente para atribuir algún tipo de respuesta a esta pregunta se debe tener en claro cual fue la contribución de la razón al mundo. El Logos y su mayor contribución al mundo fue la razón, pero ¿qué es la razón?.

 Esta es la virtud que adquirió el hombre gracias a los filósofos Griegos que permite que seamos capaces de identificar conceptos, encontrar coherencias o contradicciones entre unos y otros y deducir los que ya conoce. Cuando hoy algo no nos hace sentido e intentamos comprenderlo de manera más profunda y verdadera, estamos haciendo uso de la razón. Cuando debemos distinguir del mal o del bien (para cada quien el mal y el bien es distinto) estamos haciendo uso de la razón. Todo esto son atribuciones que se desprenden del concepto de Logos. Por consiguiente, el Logos fue un gran y positivo cambio de mentalidad que hoy permite que los humanos actuemos como tal y que reflexionemos con racionalidad.

 Para terminar, deseo hacer referencia a la primera pregunta que realicé en este texto. ¿Por qué los seres humanos debemos aferrarnos a algo para vivir?. En nosotros es algo innato el sentimiento de la curiosidad. Sí nosotros viviéramos sin creer en un ser superior (o seres superiores en algunos casos) y sin aferrarnos a ni un tipo de convicción sería sumamente arduo encontrarle un sentido a la vida. ¿Por qué?. Porque no habría manera de explicarse el origen del mar, el cielo, las estrellas, el sol, la vegetación y su comportamiento, sin creer que un dios omnipotente o los dioses antropomórficos en el mundo griego han creado y manejan todo. Ya sea la creencia de los mitos y sus enseñanzas que provienen de dioses fabricados por el hombre o la creencia de la razón, el Logos. No importa cual sea nuestros ideales o nuestro dogma, siempre nos aferraremos a algo para comprender de donde provenimos.

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 1 “Despertar del pensamiento griego” Mito y logos. F.G

 2 “Desprtar del pensamiento griego” Mito y logos F.G

jueves, 22 de abril de 2010

Aceptar el cambio, aceptar el riesgo

Hace más de dos siglos el tiempo pasaba más lento. Si fuéramos transportados a 1789, sentiríamos como si nuestros relojes pararan de funcionar. Las cosas ocurrían más lento. La comunicación, al ser demorosa, complicaba las cosas dentro de las distintas monarquías, los tratados, las guerras, los desastres mundiales. No existía el concepto de lo instantáneo.

La revolución francesa se extendió por una década. Pero por más que el tiempo pasaba más lento, diez años para que el sentimiento atrancado en los burgueses por tantas generaciones salga a la luz, es mucho tiempo. Por otra parte, ¿Cuántos años le tomó a Hitler convencer a una nación? Él le inculcó a gran parte de Europa de que se arrodillase a sus pies, que las personas le alabasen y validaran todos y cada uno de sus discursos e ideas; y que también justificaran la matanza sistemática y masiva del pueblo judío, que se volvió el más hiriente de todos los genocidios étnicos de todos los tiempos. Toda esta manipulación mental en tan sólo tres años.

Entonces, ¿cómo puede ser que los relojes funcionen tan bien ahora, luego de unos cuantos años? Por un lado tenemos a un hombre que inculcó una idea a una masa de personas en tres años, y por otro lado, tenemos una revolución de parte de burgueses que tardó diez años en completarse. Si una revolución es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato, ¿por qué tardó tanto si los cambios eran necesarios hace más de un siglo? Y por más que el tiempo pasaba lento, ¿qué aconteció durante todas las décadas de disconformidad de los burgueses?


Ocurrió que un grupo de filósofos y científicos, los Ilustrados, comenzaron a desarrollar ideas necesarias para mejorar la calidad de vida en Europa ya que la monarquía absoluta estaba colapsando el sistema de vida de los burgueses y del pueblo. Entre esos brotes de ideas estaba la consideración de derechos anteriores al estado y la limitación de poderes. Lo que todas estas ideas inculcaron fue un nuevo concepto y doctrina de la soberanía, lo que trajo consigo una etapa histórica de la evolución global del pensamiento burgués.

En otras palabras, la revolución francesa cambió por completo el mundo moderno a tal punto de hacerlo irreconocible. Demostró hasta donde había llegado el poder de la burguesía y las ideas de la Ilustración. Además mostró cuán violenta puede llegar a ser una revolución. Todo esto trajo consigo consecuencias sociales. La revolución dividió a todos los países europeos entre “Conservadores” y “Liberales”, y creó un régimen novedoso con apego a los derechos ciudadanos y a la Constitución, ideas que ya se estaban concretando en la nación norteamericana.

Edmund Burke, un gran pensador político británico, publicó en 1790 la obra Reflexiones sobre la Revolución francesa en la que inaugura su denominada “epistemología de la política”, un modelo de empirismo político, que rechazaba el escaso respeto por la tradición legal consuetudinaria de los nuevos principios legales emanados de la Revolución francesa.


El texto dice: “Se pueden cambiar los nombres, sin embargo las cosas tendrán que permanecer en una u otra forma. Cierta dosis de poder debe existir en la comunidad, en una mano o en otra y con uno u otro nombre. Por consiguiente los sabios aplicarán sus remedios a los vicios, no a los hombres; a las causas del mal, que son permanentes, no a los órganos circunstanciales a través de los cuales ella actúa, ni a las formas transitorias en que ellos aparecen. De otro modo serían sabios en teoría y locos en la práctica”

Vemos claramente una mente totalmente conservadora que quiere lo mejor para su país, pero no está dispuesto a arriesgarlo todo; el cambio de la organización política lo aterra aún sabiendo su falta de eficiencia. El problema aquí es que habían pasado diez generaciones en las que Francia estuvo aprisionada y manipulada por los gobiernos monárquicos que no sólo crearon desconfianza con los burgueses en términos de préstamos, sino que no existía en ellos la capacidad de racionalizar acerca de las necesidades de un pueblo como ente político y social.

Un gran anécdota explica esta situación: Cierta vez el pueblo de París protestaba frente al castillo de Versalles por la falta de pan (a estas alturas si les faltaba pan significaba que su pobreza había llegado hasta un nivel incomprensible). Al pasar por la terraza del palacio, Maria Antonieta, reina de Francia y mujer de Luis XVI, vio la desesperación del pueblo y le dijo al mayordomo: “a falta de pan, ¡buenas son las tortas!”. Su cinismo e ingenuidad quedan más que claros.

Respecto al párrafo extraído de la obra de Edmund Burke, se entiende el concepto de aplicarle remedio a los vicios y no a los hombres. Nadie quiere guerra, mutilaciones, decapitaciones, sangre. La solución perfecta para el dilema de la monarquía absoluta sería hacer una reforma en el sistema y en los gobernantes, a menos que ellos acepten la nueva doctrina. Pero allí en Francia en el año 1789, los monarcas no tenían intenciones de cambiar el pensamiento, la ideología del momento, ni lo que ello conllevaba, por lo que naturalmente y como era de esperar, se tomaron medidas severas. Además, ¿qué perdían intentando? El desastre nacional ya estaba hecho por lo que si la revolución no funcionaba, todo iba a seguir igual, sin mayores cambios.

¿Cuánto tiempo iba a aguantar el pueblo sufriendo de hambruna y viviendo en la miseria? ¿Cuánto más aguantarían los burgueses la mala política económica por parte de la monarquía absoluta? El mercantilismo tenía que desarrollarse, el descontento de las clases populares y la vida de exagerado lujo de la corte habían llevado a Francia a un punto crítico en el que se debió tomar una decisión final. Todo eso tenía que ser reemplazado por la soberanía nacional, el reparto de poderes y el reconocimiento de las libertades individuales.

“Los puntales del buen gobierno en Francia comienzan a ceder ante los ataques sistemáticos de los ateos y su propagación no dejará estabilidad alguna en nuestra sociedad” continúa Burke. Ante esta afirmación se puede decir que no existe cambio alguno que no origine un desorden inicial. Pero de a poco ese desorden va tomando forma y se moldea para que los hombres se adapten al nuevo modelo. Todos los cambios traen inestabilidad en un principio porque la gente se tiene que adaptar. Ni en esa época ni ahora hay complejos persona-robot que no necesite tiempo para acostumbrarse a la modificación de cualquier tipo de sistema.

Los vicios se pueden cambiar, eso está claro. En cuanto a los hombres de la monarquía absoluta de 1789, ¿también?
Ronith Dayán

La revolución como fuerza creadora

Durante el período de la revolución francesa, la situación en Francia era catastrófica. Políticamente, el país se encontraba bajo el dominio de una monarquía absoluta, en donde el poder del rey y de la nobleza eran la base de este régimen. En el ámbito económico, el país se encontraba en condiciones muy precarias, con una economía totalmente arruinada, y los campesinos estaban agotados a causa del poder feudal.

Todos estos elementos se fueron acumulando durante el tiempo, como una especie de olla a presión, en donde en algún punto tuvo que explotar.

El hecho que denota por primera vez una reacción agresiva por parte de los burgueses (apoyados por los campesinos), fue cuando en medio de una agitada multitud revolucionaria formada por hombres y mujeres, saturados de injusticias y de hambre, se dirigen violentamente a la Bastilla, símbolo del régimen absolutista.

La verdad, es que en mi opinión, dada la situación que vivía el pueblo en ese entonces, este heroico acto fue clave y absolutamente necesario para efectos de un estado en el cual puedan tener participación, voz, y derechos como hombres y ciudadanos. En la práctica, la realidad comenzó a cambiar, ya que esta manifestación atemorizó a los partidarios del antiguo sistema, y sirvió para inclinar la balanza a favor de los revolucionarios, desplazando de esa manera a los nobles y partidarios de un estado basado en el absolutismo.

El pueblo, específicamente el tercer estado, que correspondía al noventa y ocho por ciento de la población, antes de la toma de la Bastilla se encontraba en condiciones realmente insalubres, con niveles de pobrezas que no podían ser peores, y sin derechos políticos. Esta situación fue así por ciclos y sólo iba empeorando a través de los años.

Esta más que claro, que los nobles, la iglesia y la aristocracia (el primer y segundo estado), no reaccionaba frente a las necesidades de las personas, y eran completamente intransigentes con sus comodidades. Es por esta razón que el pueblo reaccionó de manera tan violenta, ya que era la única manera de ser escuchados.

Paralelamente a esto, en las zonas rurales también hubo fuertes levantamientos por parte de los campesinos en contra de los señores feudales, los cuales fueron asesinados y sus propiedades saqueadas e incendiadas. A este movimiento popular que busca la justicia y fraternidad se le conoce como el período del “Gran Miedo.”

Debo admitir que el comportamiento de los campesinos pudo talvez haber sido un tanto menos violento, pero para esta situación, considerando la calidad de vida que tenían en esos momentos, ya sea en el ámbito social, económico o político, el fin justifica bastante los medios. Esto se debe principalmente a que el fin era completamente legítimo para todo ser humano, y no había otra opción para conseguir lo que deseaban si no era a través de la agresividad y la violencia, ya que era imposible negociar con la aristocracia francesa.

Robespierre, quien fue uno de los más importantes líderes de la revolución francesa y es conocido por su dedicación y pasión al proceso revolucionario, escribió “La teoría del gobierno revolucionario”. Esto nos ayuda a entender de manera más objetiva el por qué era necesario que aconteciera una revolución, y la razón por la que esta afecto de manera positiva al país.

Robespierre hace diferencias claras y explícitas entre un gobierno constitucional, y uno revolucionario. Él dice que el principio del gobierno constitucional es conservar la República, mientras que la del gobierno revolucionario es fundarla. También, señala que el gobierno constitucional se ocupa principalmente de la libertad civil, y el gobierno revolucionario de la libertad pública.

Bajo el régimen constitucional es suficiente con proteger a los individuos de los abusos del poder público, mientras que bajo el régimen revolucionario, el propio poder público está obligado a defenderse contra todas las facciones que le ataquen. Por último, y a modo de conclusión, finaliza diciendo que el gobierno revolucionario debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional, a los enemigos del pueblo no les debe sino la muerte.

De esta teoría, podemos observar todas las ventajas que aporta el hecho que un país sea regido por un gobierno revolucionario, siendo esta la única forma de que el pueblo sea escuchado, tenga protección nacional y tenga libertad pública, y por lo tanto, para esos efectos la revolución era muy necesaria. Robespierre en su teoría dice que un gobierno constitucional simplemente conserva, mientras que un gobierno revolucionario va mucho más allá que eso, creando una nación y creando un país.

Estoy seguro de que él estaría muy orgulloso de lo que hizo como líder revolucionario, ya que no solo fue un aporte para su país, sino también fue una gran influencia y ejemplo para otros países del mundo que querían seguir estos pasos. Por otro lado, según Maximilien Robespierre, la revolución tiene un valor intrínseco, no es simplemente un medio, sino más bien el pueblo en sí, en su máxima expresión, unidos por ideales que son la motivación para luchar con tanta fuerza y pasión.

A modo de conclusión, los ideales revolucionarios fueron la base de todas las reformas liberales de Francia y Europa que se realizaron en el siglo XIX, así como también sirvieron de motor ideológico a las naciones latinoamericanas independizadas en ese mismo siglo. Esta ha sido una de las revoluciones más importantes en la historia, porque marcó un antes y un después en el mundo, y fue, y continua siendo la clave de la democracia.

La revolución funda a la nación, y no al revés, pero ¿qué es una nación? Desde el punto de vista socio-ideológico se puede entender a grandes rasgos, como una comunidad humana con ciertas características culturales e ideológicas comunes. Esto es exactamente lo que crea una revolución, que el pueblo se una, compartiendo ideales y objetivos en común, y esto es justamente una de las principales importancias de la revolución francesa, el hecho que fue fundadora de una nación, siendo esto un acto creativo, y no simplemente conservador.