lunes, 3 de mayo de 2010

La Comparación entre el Mito y el Logos


Si hubiese que hacer una comparación entre mitos y logos, se podría ejemplificar a través de un análisis entre diferentes mitos que hablen de lo mismo y luego comparándolos con la idea que tratan de representar. Por ejemplo, ¿La tierra fue creada por D’os o ocurrió el Big Bang y todo sucedió aleatoriamente hasta la aparición del ser humano? O más aún, ¿Gira la tierra alrededor del sol o el sol alrededor de la tierra? En ambas preguntas los dos casos planteados son mitos, No se puede probar la existencia de D’os, pero por el otro lado el Big Bang es solamente una teoría. Al igual que el caso del sol y la tierra, una es la teoría heliocéntrica mientras que la otra es la geocéntrica.

En el primer caso, el tema en común es la aparición del planeta tierra de la nada, o de lo que sea que fuera la tierra antes de ser un planeta. O sea, en este caso podríamos decir que los mitos son la creación del mundo y el Big Bang (ambas teorías mundialmente aceptadas), y en el segundo caso, ambas teorías también son puramente míticas.

Sin embargo, ¿cuándo dejan de ser míticas y llegan a ser una “verdad universal”? Si sólo basta que haya más de una teoría para que el hecho sea considerado un mito, entonces cualquier cosa que no veamos ni podamos tocar, no va a ser parte de los logos. Ocurrió una vez en una clase de teología en la antigua unión soviética, en una clase de filosofía de la universidad, que la profesora llegó con una teoría que sonaba un poco extravagante, decía que cualquier cosa que no pudiéramos ver, no existía. Y lo aplicó al caso de la religión, y explico como D’os al no poder ser visto tampoco podía existir, a esto un estudiante respondió astutamente: “Entonces, la profesora no tiene cerebro, es decir, ninguno de nosotros lo puede ver”. A diferencia de esa profesora, nosotros no vamos a asumir que lo que no se puede ver no existe, pero esa es una de las bases de la aparición de la mitología, las personas hace 5000 años no sabían que dentro de la cabeza había un cerebro, pero, deduciendo que el hombre podía pensar sabían que había algo que producía ese pensamiento.

Más aún, nosotros sabemos que no todo lo que no podemos ver, significa que no existe. De hecho, la materia esta constituida por partes pequeñas que no se pueden ver, pero aún así asumimos que existen como una realidad total y absoluta. Esta idea no puede menos que hacernos reflexionar acerca del por qué de los mitos, si en un caso como el de las partículas sub-atómicas, que no podemos ver, aceptamos que están, ¿por qué es tan difícil creer que el sol gire alrededor de la tierra sea un hecho real?

La razón es realmente sencilla, vivimos en un mundo de ver para creer, esto no necesariamente significa que si veo que la tierra es redonda lo voy a aceptar como cierto, sino que representa el caso en que una persona cree lo que ella ve que la mayoría de la gente cree. Es por eso que las realidades van cambiando. Un día el sol puede girar en torno a la tierra y al día siguiente puede ser al revés, un día una mesa puede ser un pedazo de árbol mientras que al siguiente puede ser una infinidad de partículas de celulosa, incluso una profesora de filosofía o teología puede pasar de ser admirada y considerada una persona inteligente a parecer casi retardada mental en menos de 20 segundos.

Finalmente, ¿cuál es la idea de buscar la verdadera verdad, o la forma real de las cosas? Si una mesa no va a dejar de ser mesa ni una profesora dejar de ser profesora, entonces la forma de realidad que se tenga sobre un concepto va a ser tan válido si se sabe cómo es en realidad cómo si no, ya que en la práctica, la mesa sí es un pedazo de madera, y lo único que importa es que tenga 4 patas y pueda sostener una comida o unos libros, no de cuantas partículas está formada.

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